martes, 25 de mayo de 2010

Mi casa...¿espanta pájaros?

Uno: vivo con dos chicos
Dos: no son ni mis hermanos ni mis novios, son mis amigos
Tres: el porcentaje de visitas masculinas es mayor que el de femeninas
Cuatro: al ser la única mujer, ellos han desarrollado el sentimiento de protección
Cinco: muchas conversaciones con terceres comienzan con: Diego dice, Feli hizo, Diego, Feli, etc. etc.
Seis: mis citas terminan siendo de tres o de cuatro
Siete: dado el acercamiento al sexo masculino, todos mis amigos suelen ser hombres
Ocho: mi cuarto esta al medio del cuarto de los dos
Nueve: naturalmente estoy hecha una madre engreidora y una novia celosa
Diez: los chicos prefieren no ir a mi casa, porque allí hay dos chicos, más, esperándome

miércoles, 21 de abril de 2010

Aprende a viajar, necio

  • Renuncia a los paquetes "all included". Ese gimnasio, ese grupo de gringos locazos y esa comida están en absolutamente todas las islas y en o cerca a los mismos hoteles. Abandona esa música sosa y deja ya los espectáculos pop. Compra un pasaje por internet, busca algunos tips del lugar (OJO: de lugareños y de gente que fue en plan QUIERO CONOCER EL LUGAR Y NO EL HOTEL CINCO ESTRELLAS QUE TAMBIÉN ESTÁ A 20 MINUTOS DE MI CASA).
  • Renuncia a los típicos tours y por favor, no te tomes fotos marmotas. Ya bueno, la torre Eiffel vale una visita y la torre de Pisa es bonita y cada vez se inclina más. Pero por favor, deja de empujarla en tu foto porque jamás te va a ligar y siempre van a salir las otras 300 personas que están intentando hacer lo mismo. Mejor compra tomates, pan y queso en el mercadito que queda a tres cuadras y hazte unos panini en la sombrita del baptisterio. Después sigue cualquier camino, igual llegarás a Roma.
  • Conoce a la gente y come la comida. Qué mostro que conociste a compatriotas durante el viaje o a algún otro loco con el que puedes comunicarte via el inglés universal u algún otro idioma en común... pero por favor, TIENES que haber probado algo proveniente de una carretilla, haberte juergueado en el gueto y entender algo de la jerga del lugar. Si no, simplemente NO ESTUVISTE AHÍ, aunque tu foto diga lo contrario.
  • Continúa el viaje, lánzate. Viaja loco. Anda y sigue andando si tienes la oportunidad y el tiempo. El ambiente de aeropuerto está bien para un rato, pero disfruta de los buses, los trenes, el transporte urbano, las bicicletas, las flechas que dicen KEEP LEFT o al fondo hay sitio, el hitchiking, el alojar en casas y no hoteles, la lancha y caminar.
  • Hola travel blog, pod, journal. Hola diario de viaje. Extrae lo mejor del viaje. El arte callejero, el mensaje del ticket de bus, un travelling de la gente del parque. Los olores, sabores, colores y ritmos. Los contrastes, la conciencia colectiva, el clima y la prensa.

There you go. Lo de las compras lo dejamos para después...

Te reto a ir a La Habana, Cienfuegos y Trinidad en lugar de Varadero. Abandona Miami y vete a Little Italy y Chinatown en Nueva York. Haz la ruta de la coca. Vete a Timbuctú, Sebanda y al mercado de Damasco. Experimenta Amantaní y luego seguimos.

Crónica SEGUNDA

Crónica PRIMERA

El Pablucha del grupo Metáfora

Su historia me conmovió, terminé con un pañuelo en los ojos y algo de “mala fe” hacia sus hijos. Pero me di cuenta que cada uno escoge cómo quiere vivir, y si tu vivir implica una botella de aguardiente o ron y una canción de amor, entonces, vive nomás, que ya falta poco para que todo termine.

Era viernes, era feriado, había sequía y la mamá de Pablucha, Enrique Pablo Venero, estaba en plena labor de parto. La comadrona ya se encontraba en la hacienda El Carmen, en el pueblo de Limatambo a 2 horas de Cusco y en medio de los gritos, la falta de agua y la borrachera del padre de Pablucha, nació él. Un niño rosadito, con el pelo negro azabache, rollizo y muy gritón.
Su infancia la pasó en esta hacienda, que se encontraba camino a Abancay, llena de papayas y paltas de muy agradable sabor. “Me acuerdo que mi padre, a mis hermanos y a mí, nos hacía recoger paltas desde que cantaba el gallo hasta que se ponía el sol”. Pablucha no guarda muy buenos recuerdos de su estancia en El Carmen. Su padre era el capataz y el trabajador más antiguo de la hacienda. “Los patrones sentían mucho cariño por mi padre, nos regalaban ropa y podíamos comer los frutos que queríamos” cuenta Pablucha.

A los 15 años decidió irse a vivir a Cusco, a la casa del hermano de su madre. Entró al colegio de Ciencias, porque el nuevo esposo de su tía conocía a un profesor del plantel. Pablucha cuenta que sus años en Ciencias fueron los mejores de su vida. “Era una palomilla, iba al colegio en el horario de la tarde, y me divertía con mis amigos del barrio a la salida”. Pero después de 4 años de vivir en una burbuja perfecta, donde no tenía mayores preocupaciones, recibió un telegrama que le cambió la vida por completo: sus padres habían sufrido un grave accidente, viniendo de Limatambo, en el que ambos habían perecido. “Me acuerdo que ese día o era tarde, ya no lo sé, mi tía me trajo un papel que se lo habían dejado en la puerta de la casa, ella no sabía leer, así que esperó a que yo se lo leyera. Mis ojos se humedecieron y mi garganta se seco; me temblaban las rodillas y el cuello se me endureció”. Pablucha lo afrontó solo, sus hermanos ya eran mayores y se habían ido a vivir a Urubamba y ya no había nadie que le mande plata para poder vivir en Cusco. Su tía le contó de un pariente suyo que era músico y que no tenía hijos. Entonces, le aconsejó que vaya a probar suerte para ver si podía quedarse con él y ayudarlo en lo que pudiera. “Fue una situación muy penosa para mí, era como estar mendigando por alojamiento”. Pero al final, decidió ir y hablar con este pariente que era su última luz al final de su túnel de apenas 19 años.

“Aprendí a tocar guitarra, cajón, flauta y el precioso charango”. Su tío resultó una persona muy gentil y abandonada por el mundo. Así que Pablucha fue una bendición para este hombre solitario. “A los 26 años formé mi primer grupo de música llamado Atardecer. Éramos 6 muchachos y mi tío era el que escribía las canciones y componía las melodías”. Fueron años difíciles para nuestro personaje. Eran pocos sus contratos para tocar en lugares públicos y sus conciertos en bares y restaurantes se hicieron más comunes, pero no representaban un ingreso económico para ninguno de los 7 miembros de Atardecer. Pasaron muchos años, Pablucha trabajó en diferentes cosas pero nunca dejó la música. “La música siempre fue mi vida, por la música conocí a mi esposa, pero también, por la música casi he arruinado mi vida”

Desde hace 10 años Pablucha es alcohólico, esta divorciado, tiene 5 hijos que casi nunca ve y es, por su apariencia, un hombre triste. Tiene un grupo de música andina llamado Metáfora y un restaurante, más conocido como “chupódromo”, llamado Sol y Luna. Tuvo una vida con muchos altibajos y me parece que no es justó que casi llegando al final de sus días, se encuentre de esta manera, tan descuidado, maloliente y poco querido. Espero que encuentre a un sobrino, como él, que le llene la vida y espero, también, que sus hijos dejen de ser ingratos y que lo busquen, porque todo hombre necesita un buen final.
22/10/2005

El medidor sentimental: tú 8 yo 5

Cuando uno inventa algo y ese algo termina por destruirlo es una barbaridad. Cómo la inventora de un cálculo retrógrado, muy acertado sin duda alguna, puede sucumbir al delirio de hacerle caso? Cómo los tres dígitos, que sobran o faltan, pueden definir lo que realmente está sucediendo en ese momento?. Cómo? no sé. Porqué? menos. La preocupación mató al gato. El dicho no va asi pero qué importa. Las cosas no van siempre como tu quisieras. Creo que un 8 necesita un 8 o más.

El término fue causa de una ida al cine. Hizo de termómetro cinematográfico de dos que no saben nada de películas. Después, fue la lengua de un pastel, cuán rico estuvo el postre y cuán no. Pasó por ser hervidor de agúa, cuán caliente te ponía alguien y terminó siendo un medidor sentimental.

martes, 20 de abril de 2010

La terracita de la felicidad

Qué se puede decir...la terracita de la felicidad fue todo un ciclo de vida. Tertulias interminables, historias de sexo, drogas, el porqué de la economia peruana, las sensaciones del cuerpo, besos robados, guitarras y canciones con amigos de siempre y de ese día, fueron un ciclo de vida para mí y para los invitados a este gran lugar. Desde ella, los buenos lo recordarán más que los malos, llegabas a ver un caballo erguido, imaginado por hojas de un árbol maravilloso y gigantesco. Seguido de otro, que al agudizar la mirada y volteándola hacia la derecha, se transformaba en otro caballo, pero esta vez de cemento.

Chemita, compañera, prima, hermana y más que todo amiga me trajo un recuerdo a la mente.
Sentadas yacian dos femeninas compañeras, una de ellas estaba cubierta por cabellos negros y revoltosos que terminaban en sus rodillas. La otra, aún más inquieta, lucía sus descoloridos tonos de piel...
 
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