Cuando uno inventa algo y ese algo termina por destruirlo es una barbaridad. Cómo la inventora de un cálculo retrógrado, muy acertado sin duda alguna, puede sucumbir al delirio de hacerle caso? Cómo los tres dígitos, que sobran o faltan, pueden definir lo que realmente está sucediendo en ese momento?. Cómo? no sé. Porqué? menos. La preocupación mató al gato. El dicho no va asi pero qué importa. Las cosas no van siempre como tu quisieras. Creo que un 8 necesita un 8 o más.
El término fue causa de una ida al cine. Hizo de termómetro cinematográfico de dos que no saben nada de películas. Después, fue la lengua de un pastel, cuán rico estuvo el postre y cuán no. Pasó por ser hervidor de agúa, cuán caliente te ponía alguien y terminó siendo un medidor sentimental.
miércoles, 21 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 blablablas:
Publicar un comentario